Mercurio retrógrado suele tener mala fama, pero en realidad es un ciclo que nos invita a hacer una pausa necesaria para revisar, reorganizar y replantear. Sin embargo, cuando este tránsito ocurre en Piscis —un signo profundamente emocional, intuitivo y simbólico— la experiencia se vuelve mucho más íntima.

